Cuando te compras una prenda de ropa puedes describirla sin problemas.  ¿Puedes hacer lo mismo con tu perfume?

Cuando te compras una prenda de ropa puedes describirla sin problemas. Por ejemplo, una camisa. Mi camisa nueva es de algodón ligero, azul clarito, cuello inglés, puño de botones, corte amplio y faldón redondeado. Te la imaginas perfectamente, ¿verdad?

Prueba ahora a hacer lo mismo con el perfume que llevas puesto. A la mayoría de la gente le cuesta mucho describir un olor, porque nuestro vocabulario sobre olores es muy limitado.

Además, nuestro sentido del olfato es muy influenciable y percibimos los aromas de forma distinta dependiendo de la situación y de los estímulos que los acompañen.

Al buscar un perfume “oscuro, misterioso, denso y profundo”. O bien que huela a limpio, que sea sexy, o nos hablan de un perfume que “huele a abuela”. Ninguna de esas palabras describe realmente un olor, sino las sensaciones subjetivas que experimentamos al olerlo.

La próxima vez que huelas algo que te gusta intenta hacer una descripción de ese olor. Te ayudará a disfrutarlo más, y a percibir matices que tal vez no hayas encontrado al principio.

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